Otras clases de Abdominoplastia

Vamos a hablar aquí de algunas variantes de la cirugía estética de abdominoplastia.

  • La mini-abdominoplastia (también “abdominoplastia sin cicatriz”): se le llama así porque, en casos en los que el exceso de barriga es más discreto, se retira tan poca piel que no llega a hacer falta recolocar el ombligo.La anestesia puede ser general o local más una sedación. El postoperatorio y convalecencia son, sin embargo, casi idénticos a los de la abdominoplastia normal.
  • La abdominoplastia endoscópica: se diferencia de los demás tipos en que sólo se trabajan los tejidos bajo la piel, sin tocar la piel misma. Por eso, está pensada para las personas cuyo exceso de barriga es más una distensión de los músculos del abdomen que un exceso de piel.Se emplean herramientas endoscópicas que se introducen por incisiones a lo largo del hueso púbico y en o alrededor del ombligo. Con ellas, el cirujano estira y cose los músculos abdominales.Es una técnica que deja menos cicatrices y menos molestias postoperatorias, permitiendo volver a la vida normal en una o dos semanas, con las salvedades habituales.

  • La abdominoplastia circunferencial: aquí estamos hablando de un tipo de abdominoplastia para casos en los que el exceso de piel colgante es realmente importante (como, por ejemplo, las personas cuyos problemas serios de obesidad han sido corregidos con un bypass gástrico o alguna técnica similar). Hablamos de que la piel cuelga no sólo de la barriga sino que también de las nalgas y de los muslos.

    En esta técnica, el cirujano hace la incisión a la altura de las caderas, dando la vuelta a todo el cuerpo. Aplica entonces liposucción y otras técnicas de modelado corporal a la figura del paciente, desde la altura de las costillas hasta las rodillas, por delante y por detrás. El cirujano reafirma los músculos abdominales, reposiciona el ombligo, retira la piel sobrante y sutura. La cicatriz está a la altura de las prendas de ropa interior, disimulándose.

    Al ser una cirugía plástica de mayor entidad, la duración suele ser de tres a cinco horas, y el tiempo de observación de dos a cuatro días. El paciente llevará tubos de drenaje durante una o dos semanas, analgésicos, y deberá seguir una serie de instrucciones del médico para prevenir complicaciones (por ejemplo, empezar a andar cuanto antes para prevenir la aparición de trombos en las piernas). La cicatriz parecerá empeorar durante las primeras semanas, pero luego empezará a difuminarse hasta ser apenas apreciable tras un año.