Tatuajes 3D de pezón y areola en cirugía reconstructiva mamaria

Hace poco ha aparecido en EE.UU. un estudio (en inglés) muy interesante sobre la aplicación de técnicas de tatuador profesional en la reconstrucción del pecho tras una mastectomía.

Normalmente, cuando la mastectomía ha afectado al conjunto del pezón y la areola, se aplican diversas técnicas para recuperar su presencia. El pezón suele recrearse empleando colgajos de piel, y para la areola tenemos desde el autotransplante de piel a la dermoabrasión y el tatuaje. Sin embargo, a veces estas técnicas no ofrecen la mejor solución. Por ejemplo, la proyeción del pezón puede ser difícil de mantener en pacientes cuyo tejido es muy fino o que ha quedado muy blando tras una radioterapia. Puede darse el caso de que a la paciente le disguste la idea de que sus pechos muestren unos pezones en constante proyección. Y algunas mujeres, simplemente, no quieren volver a ver un quirófano ni en pintura, tras todo lo que han pasado.

Como la radioterapia en el tratamiento de un cáncer de mama aumenta el riesgo de complicaciones al operar en la zona, el tatuaje, de todas las técnicas, es la solución más segura. Y es una solución con un alto grado de satisfacción, según algunos estudios (del 84% de las pacientes).

Hasta ahora, estos tatuajes han sido efectuados por los propios cirujanos, utilizando una tinta de tatuaje clara para la areola y otra más oscura para el pezón. La técnica de tatuaje empleada suele ser bastante básica y limitada, y es que no ha habido mucha comunicación entre la comunidad médica y la de los tatuadores profesionales, cuyos conocimientos son muy aplicables en este aspecto de la reconstrucción mamaria. Algunos tatuadores han sido pioneros en aplicar su talento en este campo, y el estudio hace varias observaciones al respecto.

Desde un enfoque puramente técnico, un tatuador profesional experto juega con factores como el tipo de aguja, la velocidad de la máquina de tatuar, y los tipos de pigmentos. Por ejemplo, la mayoría de los cirujanos, al tatuar el pezón y areola, emplean velocidades de inyección que duplican las que emplearía un tatuador. Al hacerlo sobre piel muy fina o en un estado delicado, se alarga la recuperación, pueden producirse cicatrices, el pigmento no se retiene tan bien como debiera, y a menudo obliga a realizar más de una sesión de tatuaje. Además, suelen utilizar pigmentos con base de óleo vegetal o de sales metálicas, con una paleta de colores limitada y problemas de durabilidad, mientras que los pigmentos tradicionales de un tatuador tienen una gama de colores mucho más amplia. Un tatuador puede emplear una rueda de color para comparar con el de la piel y así escoger con precisión los que va a utilizar.

Pero lo más interesante es el aspecto artístico: los tatuajes en la reconstrucción mamaria suelen ser bastante sencillos: básicamente, áreas de colores planos. Algunos tatuadores profesionales, pioneros en aplicar su arte en la medicina reconstructiva, van más allá y logran un “acabado 3D” en sus tatuajes, simulando las zonas de luz y sombra que el pezón y la areola producirían si estuvieran presentes. En vez de hacer un círculo de tinta oscura para “pintar” el pezón, cosa que, en realidad, estropea la ilusión de proyección, lo que hacen es crear un círculo de tinta más clara pero con un borde orcuro. Este borde es un poco más grueso por abajo, creando un efecto de sombra. Esto lo podría hacer un médico con su equipamiento normal para tatuaje, pero un tatuador experto puede ir más allá y, por ejemplo, reproducir las glándulas de Montgomery, que son esos pequeños bultitos que que hay en la areola, rodeando al pezón.

Estos tatuajes “3D” pueden emplearse tanto para simular por completo un conjunto pezón-areola como para realzar o retocar el resultado de una reconstrucción mamaria. Por ejemplo, si tras la reconstrucción los pezones no han quedado parejos, se puede tatuar algo de sombra adicional en el que presenta menos proyección.

Obviamente, las pacientes tienen una cierta prevención a acudir a un centro de tatuaje, y preferirían ser atendidas en el centro médico. Algunos profesionales en EE.UU. acuden periódicamente a los centros para realizar los tatuajes.

Estas técnicas son muy interesantes porque no sólo tienen aplicación en la reconstrucción mamaria, sino que serían aplicables en la reconstrucción de otras zonas corporales, en las que la ilusión de volumen ayudaría a mejorar el resultado.