El uso del Botox más allá del rejuvenecimiento facial

Articulo Botox - clinicadual

En esta ocasión queremos volver a hablaros del Botox o, más propiamente, de la Toxina Botulínica  (Botox es el nombre comercial de la primera Toxina Botulínica que se comercializó). En general, todas conocéis este tratamiento estético para eliminar temporalmente las arrugas de expresión en la frente, el entrecejo y las patas de gallo, pero es probable que no conozcáis otras aplicaciones que no tienen que ver necesariamente con el rejuvenecimiento facial.

La Toxina Botulínica (TB) ha tenido un largo recorrido en el mundo de la salud, desde finales de los años 70. Al bloquear la comunicación entre el nervio y el músculo, paralizándolo, la aplicación médica más obvia de la TB es el tratamiento de las contracciones musculares involuntarias como los espasmos en el rostro o en los ojos, las contracturas y temblores, etcétera.

Fue a finales de los 80 cuando la TB se utilizó por primera vez en medicina estética. Desde entonces ésta ha sido una historia de éxito en el campo del rejuvenecimiento facial. Su aplicación para eliminar las arrugas de expresión, como sabéis, consiste en infiltrar pequeñas cantidades de TB en la frente, entrecejo y patas de gallo. La TB actúa sobre los músculos que causan esas arrugas, relajándolos al impedir temporalmente la conexión entre éstos y los nervios encargados de contraerlos. El tratamiento sólo requiere una única sesión que dura entre 10 y 15 minutos y los resultados comienzan a observarse pocos días después, durando los efectos del Botox de cuatro a seis meses.

Pasado este tiempo, van desvaneciéndose poco a poco hasta que la musculatura recupera el movimiento que tenía antes del tratamiento facial. La piel en la zona tratada no sufre, e incluso puede que su aspecto mejore un poco, debido a que, durante el tiempo en el que la TB ha estado haciendo su efecto, la zona no ha hecho ningún movimiento y la arruga no se ha profundizado.

Como os decíamos, la TB no sólo sirve para quitar las arrugas. En la Clínica Dual también la aplicamos para tratar el problema de la sudoración excesiva de las axilas o Hiperhidrosis. Al infiltrar pequeñas cantidades de TB en la zona, “ponemos a raya” a las glándulas sudoríparas y conseguimos dejar la piel seca y cuidada.

Otro uso poco conocido de la TB es el tratamiento de la sonrisa gingival, es decir, esa forma de sonreír en la que se ven demasiado las encías. Si se administra TB en los músculos que elevan el labio superior, se obtiene una sonrisa que sólo deja ver los dientes y queda muy agradable.

Y, para finalizar, os comentamos el resultado de la investigación publicada en Mayo Clinic “Toxina Botulínica para mejorar la cicatrización de heridas faciales: un estudio prospectivo”.  En el estudio se ha descubierto que, al sufrir una herida, si se inyecta la TB poco después de haberse producido, la zona evoluciona de un modo diferente. La superficie de la piel donde se producirá la cicatriz se mantiene lisa al no poder contraerse los músculos bajo la misma y, como resultado, la “marca” que queda finalmente es más lisa y fina.

Seguramente no será ésta la última aplicación que se descubra de la Toxina Botulínica. Desde Clínica Dual os tendremos informados de cualquier novedad al respecto.