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Reducción de Pechos

25 Aniversario

La mamoplastia de reducción de pecho o reducción de mamas es una intervención que consiste en disminuir el volumen de los senos, remodelando la forma de la mama, y elevando el complejo areola-pezón.

Debido a la necesidad de resecar piel y glándula mamaria, esta técnica lleva asociada a su resultado unas cicatrices, que se intentan sean lo más disimuladas posible.

¿Quién la necesita?

Existen dos indicaciones fundamentales:

  • Una necesaria para descargar el peso repercutido de las mamas sobre la columna vertebral, mejorando los dolores de espalda asociados.
  • Otra puramente estética, con el objetivo de adecuar el volumen mamario al contorno corporal.

Para moldear las mamas y darles una forma armoniosa, acorde con la anatomía de la paciente, el cirujano realiza una incisiones que generalmente tienen forma de ancla, trazando una línea vertical hacia abajo desde la areola y una línea horizontal en el surco submamario. Se conservará la areola unida a sus vasos sanguíneos y a sus nervios en la mayoría de los casos.

ANESTESIA

Se emplea anestesia general.

TÈCNICA

Lo más importante de la intervención es determinar cuanto volumen mamario y piel deberá ser resecado. Para ello, las medidas previas y la marcación preoperatoria son determinantes, y definen el resultado de la intervención.

Existen tres tipos de disposición de las incisiones, dependiendo de la magnitud del problema a resolver:

  • Periareolar, alrededor de la areola, para casos mínimos.
  • Combinación de periareolar y cicatriz vertical, para casos moderados.
  • Periareolar, vertical y transversal en el surco mamario (en “T” invertida) para casos importantes.

La elección de la técnica depende del criterio del cirujano y de las características de la mama a operar: edad, calidad de piel y volumen a reducir. Pero, en cualquier caso, hay que procurar que las cicatrices sean lo más finas posibles, y que no soporten tensión. La sutura es intradérmica.

Por otra parte, el pezón se desplaza unido a la glándula mamaria, salvo en casos en que pueda existir riesgo de que la sangre no llegue a la punta y se muera (diabetes, grandes fumadoras, o gigantomastias), entonces el complejo areola pezón se desprende y se injerta al final de la intervención. Se dejan drenajes que serán retirados sobre los tres días.

POSTOPERATORIO

Tras el tiempo de recuperación de la anestesia, la paciente sube a la habitación, donde permanece hasta el día siguiente con unos drenajes que se retiraran en la consulta.

Ya en casa, se prescriben 48 horas de reposo total, y luego reposo parcial (se puede mover con cierta libertad, sin realizar movimientos bruscos, ni cargar peso) durante 10 o 15 días. Tras este periodo de tiempo, se retiran los puntos, y se regresa a la vida normal, pero llevando un sujetador especial que le da forma a la mama y evita que las cicatrices se distiendan.

CUANTO DURA LA INTERVENCION

Aproximadamente de dos a tres horas.

RIESGOS

Aunque con una frecuencia baja, pueden aparecer las siguientes complicaciones:

Hematoma: es la acumulación de sangre que se produce cuando el coágulo que tapona un vaso se desprende. En los casos de sangrado profuso intraoperatorio se dejan drenajes pero, una vez instaurado el hematoma, es necesario reintervenir para evacuarlo.

Infección: el riesgo de infecciones hoy en día es muy bajo, ya que se previenen con tratamiento antibiótico. Aún así, si apareciera, y según su grado de intensidad, sus efectos podrían afectar el aspecto de la cicatriz y el resultado en general.

Ensanchamiento de cicatriz: no es tan infrecuente encontrar ensanchamiento de las cicatrices que han estado sometidas a una tensión, especialmente cuando se ha colocado un implante mamario. En algunos casos se prevé, y se programa un refinamiento de la cicatriz para mejorar su aspecto varios meses después de la reducción.

Cicatrices hipertróficas y queloides: la cicatriz puede ser de mala calidad, extremadamente gruesa y lenta para blanquearse (hipertrófica), circunstancia que depende de la naturaleza del paciente y de su edad.

El queloide es una patología de la cicatrización, con un crecimiento desmesurado de la misma. En la raza blanca es infrecuente, sin embargo, en la negra no es raro su aparición, mientras que en las asiáticas es excepcional.

Hiperpigmentación de las cicatrices, bien por la propia naturaleza del paciente, por exposición prematura al sol, o por ingesta de algunos medicamentos. Para resolver esta complicación se utilizan cremas y peeling despigmentantes además de tratamiento con láser, obteniéndose buenos resultados.

Necrosis: cuando la mama es muy grande, independientemente de que la técnica esté bien realizada, a veces tiene como complicación la ausencia de circulación en la punta del ‘colgajo’ que sirve para desplazar el complejo areola pezón y, por tanto, se pierde parte o toda la areola y se debe reconstruir. Es un hecho bastante infrecuente, pero hay que tenerlo en cuenta y la paciente debe estar advertida, sobre todo en mujeres muy fumadoras o con alteraciones de su circulación (diabetes, etc.).

Seromas: acúmulos de líquido seroso que, si surge, debe evacuarse, pero no tiene mayor importancia.

DUDAS RAZONABLES

¿Se puede dar de mamar después de este tipo de intervención? En los casos en que la reducción es importante (a partir de 500 gr.), no se puede asegurar a la paciente que pueda mantener la lactancia, por lo menos en cuantía suficiente para amamantar, aunque lo habitual después de más de un año es que sí se pueda.

¿Hay pérdida de sensibilidad? En reducciones importantes puede haber una pérdida de sensualidad (la sensibilidad táctil se recupera) aunque esto estadísticamente no pasa del 2 a 5 por ciento.

Dicen que las cicatrices se pueden borrar luego con láser. No existe ninguna técnica para borrar las cicatrices. Se pueden mejorar con diferentes procedimientos, entre los que se incluye el láser.

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